En Talento Global creemos que migrar para trabajar no es únicamente un trámite: es una decisión vital profunda que transforma a las personas y a su entorno. Para entender cómo se vive ese acompañamiento desde dentro, conversamos con Paula Ayerbe, Responsable de Operaciones, una de las figuras clave que hace posible que cada proceso sea seguro, ético y profundamente humano.
En esta entrevista, Paula comparte la realidad del trabajo de acompañar a quienes deciden apostar por una nueva vida en otro país.

1. Paula, quienes te conocen dicen que eres “la persona que hace que todo funcione”. ¿Cómo se traduce eso en tu día a día dentro de Talento Global?

Aunque me hace ilusión escuchar esa frase, lo cierto es que este trabajo es muy complejo y las casuísticas son infinitas. En Talento Global somos un equipo de siete personas y, en mi caso, comparto ese rol con mi compañera Virginia. Aunque estemos a miles de kilómetros, hemos aprendido a entendernos casi sin hablarnos.

Tomamos las decisiones de forma conjunta y, aunque cada una tenga sus responsabilidades, siempre trabajamos desde la consulta y la cooperación. Por eso no siento que esa frase sea solo para mí. Las dos trabajamos para que cada caso salga adelante con las máximas garantías y para que el proceso sea lo más humano posible.

2. Cuando una persona decide emigrar para trabajar, vive un proceso lleno de ilusión, pero también de miedo. ¿Qué hace Talento Global para que ese camino sea seguro y acompañado desde el primer día?

Cuando una persona decide emigrar, está dando un paso enorme. Hay ilusión, pero también incertidumbre. En Talento Global creemos que hacerlo acompañado marca una diferencia enorme: tener un equipo que te guía en los trámites y la documentación, pero que también contiene tus miedos y te escucha.

Sabemos que habrá nostalgia, dudas y días difíciles. No podemos sustituir lo que dejan atrás, pero sí podemos estar ahí para que se sientan acompañados, seguros y sostenidos desde el primer día.

3. Hablan de “movilidad internacional justa y transparente”. ¿Qué significa eso realmente en la práctica?

Para nosotros, una movilidad justa y transparente es, ante todo, un proceso humano. Las personas que emigran se están jugando mucho; están apostando por un cambio vital enorme.

Por eso todos los pasos están planificados y supervisados. No se trata de “irse a la aventura”: se trata de hacerlo con garantías, información clara y responsabilidad social real. La ética no es un eslogan, es la base de nuestro trabajo.

4. Desde tu experiencia, ¿qué errores suelen cometer quienes intentan emigrar por su cuenta y cómo vuestro modelo los evita?

Cuando llegas a un país nuevo, absolutamente todo es desconocido: trámites, sanidad, educación, vida cotidiana… Es normal cometer errores, pero esos errores suelen costar tiempo, dinero y frustración.

Nuestro modelo está pensado para evitar precisamente eso. Damos una hoja de ruta clara, explicamos cada paso y acompañamos en todo el proceso para que no tengan que aprender a base de tropiezos. No están solos ante la complejidad.

5. ¿Cómo seleccionan a las empresas con las que colaboran para asegurar que compartan vuestros valores?

Es muy fácil identificar a las empresas con valores alineados. Se nota desde la primera reunión. Una empresa realmente comprometida pregunta por las personas: por sus condiciones de vida, por su alojamiento, por su adaptación.

Muchas veces, garantizar el bienestar de quienes llegan es más importante para ellas que el propio acuerdo con nosotros. La empatía se reconoce rápido, y ahí sabemos que estamos ante un buen aliado para construir procesos éticos.

6. ¿Puedes compartir una historia o momento en el que hayas sentido claramente el impacto positivo de vuestro trabajo?

Hay muchos momentos, pero hay uno que siempre me emociona: cuando se abre un expediente nuevo. La ilusión que transmiten las personas candidatas es enorme. Es como una mochila llena de sueños y posibilidades.

Para mí y para mis compañeros es también la recompensa a muchas horas de trabajo. Acompañar ese instante en que la ilusión se mezcla con la esperanza es algo muy especial.

7. A veces se piensa que una contratación internacional es solo un trámite laboral. ¿Qué hay realmente detrás, a nivel humano?

Es imposible que sea solo un trámite. Las personas que llegan están cambiando de continente, de cultura, de vida entera. Detrás hay miedos, ilusiones, familias, proyectos.

Lo que hacemos conlleva cambios gigantescos. Acompañar a alguien en un momento tan decisivo es una responsabilidad enorme, pero también un privilegio.

8. ¿Cómo se aseguran de que la persona se sienta acompañada después de llegar a España?

Acompañamos durante al menos un año. Estamos presentes desde el primer día, hacemos seguimiento con la persona y con la empresa, verificamos que se cumplan los acuerdos y que estén trabajando en las condiciones pactadas.

Y, aun así, la relación no termina ahí. Trabajamos con personas, y las relaciones no tienen fecha de caducidad. Talento Global seguirá siendo su casa siempre.

9. ¿Qué le dirías a una persona chilena que duda si confiar en una empresa que le ofrece trabajo en otro país?

Que pregunte absolutamente todo. Que no se quede con ninguna duda, por pequeña que sea. El proceso ya implica incertidumbre de por sí; por eso es fundamental que cada paso les dé seguridad y confianza.

10. ¿Y a las empresas españolas que aún no conocen vuestro modelo? ¿Por qué apostar por una movilidad ética y acompañada?

España vive un problema serio de relevo generacional en el transporte. Apostar por la movilidad ética y acompañada es una solución doble: las personas pueden construir una vida mejor y las empresas pueden cubrir necesidades reales.

Pero, sobre todo, es una apuesta por hacer las cosas bien. Con garantías, con ética y con compromiso por ambas partes.